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Por: Osvaldo Zulbarán

Se puede ser limitado, sin alternativas tácticas ofensivas, pero no pueden faltar las ganas de competir y de pelear por los colores.

La autocrítica es prioritaria para saber donde se ha fallado y donde se puede mejorar. Pero tal parece que el técnico del Unión Magdalena no la tiene y por el contrario es más amigo del halago falso. Embelesado con aquel que lo adula por algo a cambio y por mantenerse en la zona de confort que tanto daño le hace.

Pasan los partidos y el equipo no encuentra el rumbo. En el clásico la buena actitud, el orden y la continuidad en el juego solo duró 20 minutos.

Con el gol del Junior se acabó la buena intención del equipo Samario. Algunas veces con ganas, con correr y con actitud, puede alcanzar, pero siempre a todo eso le debemos agregar inteligencia en el juego y técnica. Estos dos aspectos en este deporte cuestan mucho dinero y el Unión no lo tiene.

Ahora súmele que la defensa viene retrocediendo en su limitada seguridad, eso era lo mejor que teníamos, por lo tanto se vive un oscuro panorama.

MÁS DE LO MISMO

Los errores individuales y colectivos en defensa no se veían muy a menudo en este equipo. Pero en este partido aparecieron y eso nos hace pensar que se está involucionando.

Hay cosas que no se pueden perder y una de ellas es la perspectiva. El equipo en el clásico cae en el error de subir líneas sin el debido cuidado y vigilancia en la parte defensiva, sabiendo la peligrosidad y la rapidez de los atacantes tiburones.

Cuando un equipo sube las líneas y presiona en campo rival, sus defensas ya sean dos o tres, como lo mandé el técnico, deben quedar a la vigilancia casi que personal de los atacantes que quedan sueltos por el rival.

Esto no pasó y ese error que costó el primer gol. Incluso la concentración es parte importante en el juego y ella se escapa por muchos ratos de los jugadores samarios.

Lo malo es que el equipo cuando se le acaba el plan A queda sin reacción. Desde la banca técnica hasta el último de los jugadores, pareciera que no existiera capacidad de actuar a un momento en el cual se debe estar preparado.

El técnico en su planeación del partido debe tener claro varios escenarios y no solo en su cabeza. Debe transmitir a sus jugadores cada uno de ellos para que sepan qué hacer en cada situación de juego, pero por lo visto, eso no existe.

Punto aparte para el nivel de los jugadores, vemos jugadores con niveles técnicos por debajo del mínimo. En eso el entrenador debería ser estricto, pensar que es mejor involucrar y darle la oportunidad a jugadores de la cantera para que vayan formando el carácter.

Sin importar que se pierda, igual se está perdiendo con estos jugadores que llegaron a Santa Marta como refuerzos y de esa palabra muy poco.

SE CAE EL EQUIPO A PEDAZOS

Se puede ser limitado, sin alternativas tácticas ofensivas, pero no pueden faltar las ganas de competir y de pelear por los colores.

Lo que se vio en los últimos 30 minutos del partido en Barranquilla nos da la impresión de un equipo derrotado, cansado, sin las ganas suficientes para seguir defendiendo la idea del técnico. Es así porque todos se cansan de perder y no avanzar .

RUEDA DE PRENSA

No le había dado la importancia a una rueda de prensa porque pocas veces la escucho y siempre he pensado que se da en un momento donde lo que se habla no se piensa.

Pero escuchando las pocas ruedas de prensa me encuentro con algo recurrente y preocupante.

UN GENERAL NO DESTROZA A SUS SOLDADOS ANTES DE LA GUERRA

Lo que escuchamos es desafortunado. La propia cabeza del equipo, el guía con sus declaraciones destroza a sus jugadores cuando les dice que no están con el nivel necesario para la A.

El líder debe ser el faro. Esa persona que ayude a crecer a sus dirigidos, que los potencie, pero un buen líder no puede culpar a sus dirigidos del mal funcionamiento de su equipo.

No puede escudarse en sus soldados para seguir con vida. No debe creer que lo que se hace está bien, cuando los números y el juego le gritan todo lo contrario.

Cuando un líder no apoya, no hace crecer a un grupo, el líder es egoísta, egocéntrico, al final es un líder malo.

Estas son conclusiones que saco por lo que el mismo técnico dice en las ruedas de prensa.

EL BUEN JUEGO DEL EQUIPO ES UNA FALACIA

Aceptar que el equipo juega bien es una mentira, es aceptar algo que te hace mas daño que bien.

El técnico debe ser el primero en tener autocrítica y expresarla. Debe ser el primero en decir que su equipo no está jugando bien, SIN EXCUSAS, porque ha tenido las garantías para jugar a lo que él quiere pero se ha equivocado en traer esas herramientas que lo ayuden a desarrollar su idea.

Jugar bien es hacer goles, no dejarte hacer goles y no sufrir los partidos. ¿El Unión hace eso? Seamos sinceros, el equipo juega mal y los argumentos sobran.

Con estos jugadores y esta idea de juego este equipo no jugará bien. Solo tendrá minutos donde le alcanzara con correr, presionar, meter, pelear el partido, pero para tener continuidad en esta idea se necesita de jugadores con otras características que muchos no tienen y por eso la idea será fugaz.

Aceptar Las adulaciones en las ruedas de prensa te hacen preso de tu mismo ego .

NO SE SALE DEL HUECO MIENTRAS SE SIGUE CAVANDO

Después de escribir todo esto, me queda la sensación que nada cambiará mientras Silva esté al frente del equipo. No existe el más mínimo asomo de aceptar que el camino por donde se está caminando no es el correcto y que se debe corregir el rumbo de manera urgente.

Quizás el técnico no se ha dado cuenta porque el ego no lo deja ver mejor. Pero el equipo le está demostrando que ya no da más con su idea de juego, que poco a poco el grupo se le sale de las manos.

Los últimos 30 minutos contra el Junior son la demostración de que algo no está bien en esa relación, que la credibilidad como los puntos se van perdiendo.

A lo mejor no lo están entendiendo y el desgaste ya llegó a su límite.

A lo mejor los jugadores se han dado cuenta primero que el mismo técnico que no son los indicados para jugar lo que quiere Silva. Tal vez por eso ya se notan cansados, confundidos y derrotados.

NOTA

No se salva nadie en el clásico, un nivel paupérrimo, preocupante y sin la lucidez necesaria en estos momentos por parte de la cabeza visible en la banca.

Parece que la renuncia de Silva es una UTOPÍA, pero me aferro a ese dicho que dice que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

Sea porque cambien el técnico o porque este mismo cambie su idea de juego la cual está demostrada no funciona.

Te invito Silva a que seas práctico y lo más sencillo posible al jugar. Como varias veces has dicho que no eres un hombre cobarde para renunciar al equipo, entonces no seas cobarde para intentar otra cosa.

Eso se puede hacer con un 4-4-2, con un equipo corto, jugando al error del rival, agazapado para atrapar la presa, con mucha astucia, con gente joven y rápida para contragolpear al rival cuando quede mal parado, a lo mejor te va mejor y a todos nos va mejor.

El tiempo pasa, los partidos se agotan aunque no parezca y además no tenemos para más.