Digámosle SÍ al NO

Lo sucedido a las 4:45 pm del pasado 2 de octubre en Colombia fue algo impensado tanto para los ciudadanos que apoyaron el SI, como para los quienes apoyaron el NO.

¿Por qué pasó? Creo profundamente que fue porque por primera vez en la historia de Colombia la maquinaria política no hizo presencia en las elecciones y, por eso, a los senadores, representantes, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles que hace 2 años reeligieron a Santos les cae la responsabilidad del fracaso del SÍ.

Recuerdo sentir en septiembre que no estábamos en campaña política, y este 2 de octubre de 2016, ver extrañado que en Santa Marta no había batallones de gente relacionadas con la operatividad de hacer votar personas.

Lo que sí observé en este largo mes, fue una activa campaña ciudadana: alzamos una piedra y encontramos esfuerzos de ciudadanos que vinieron del extranjero solo para votar, o personas que nunca han cambiado de puesto de votación y regresaron a su pueblo natal, o campesinos que caminaron 2 horas para cumplir la cita democrática.

Así que la victoria de este 2 de octubre es para cada uno de nosotros, que demostramos que podemos votar por lo que nos da la gana, que podemos financiar nuestra movilización al puesto de votación y que no necesitamos lechonas, tamales, pasteles y empanadas para decir nuestra opinión.

Los resultados no le bastaron al SÍ, pero prefiero que haya ganado el NO, porque una victoria mínima por el SI no es suficiente; la victoria del SÍ debe ser apabullante y por eso debemos decirle SÍ al NO.

Pero el NO debe decirle SÍ a llegar a un acuerdo; debe sentarse inmediatamente y debe evitar cualquier estrategia dilatadora de la reincorporación de las FARC a la vida civil, porque si políticamente 6 millones de votos valen para que el acuerdo no se implemente, 6 millones de votos valen también para que las FARC se reintegren a la sociedad.

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